sábado, 26 de diciembre de 2009

El gobierno se compromete a dar formación a 48.000 trabajadores en 2010

El Consejo de Gobierno ha aprobado un gasto de 92 millones de euros para proporcionar formación profesional para el empleo dirigida prioritariamente a trabajadores desempleados a lo largo de 2010.

Esta cantidad permitirá desarrollar 3.213 cursos de los que se beneficiarán un total de 48.195 alumnos. El principal objetivo de estas acciones formativas es facilitar el acceso al empleo y la capacitación para el desempeño cualificado de las distintas profesiones.

Las acciones formativas autorizadas deben reservar, al menos, el 60% de sus plazas para alumnos en situación de desempleo. Dentro de este colectivo tendrán prioridad las mujeres, los jóvenes, las personas con discapacidad, los afectados y víctimas del terrorismo y la violencia de género, los desempleados de larga duración, los mayores de 45 años, las personas con riesgo de exclusión social y los cuidadores no profesionales que atiendan a las personas en situación de dependencia.

También podrán participar en los cursos los trabajadores ocupados, especialmente los empleados de pequeñas y medianas empresas, y los trabajadores con baja cualificación. Podrán solicitar la realización de estos cursos los centros y entidades de formación que estén inscritos o acreditados en el registro de centros y entidades de formación para impartir las especialidades formativas que soliciten.

domingo, 20 de diciembre de 2009

El margen de sorpresa

Torrentes de agua han caído desde que, en 1977, John Kenneth Galbraith publicó un libro cuyo título era una definición de nuestros tiempos: 'La era de la incertidumbre'. ¿Lo creemos o no?

Es innegable que la palabra ha pasado de moda, que pronunciarla y usarla hoy es como referirse a la rueda como el último avance tecnológico y que, además, el vocablo suelta un cierto tufillo desagradable… La palabra a la que me estoy refiriendo es "planificación".

Cuesta un poco articularla con soltura, y, sobre todo, sufrimos sonrojo y complejo de vetustez verbal porque, en cuanto ha salido de nuestros labios –inopinadamente, sin advertencia– se nos vienen a la memoria los horrorosos "planes quinquenales" de los soviéticos, el terrible juego de prestidigitación con el que se anulaba todo atisbo de libertad de iniciativa por la omnipresente e ineficaz acción del Estado como empresario mandón.

¿Y qué decir de los famosos "planes de desarrollo" de la España de la década de 1960?... Si queremos ser históricamente veraces, sacaron a esta Vieja Piel de Toro de su precariedad económica, del poso de miseria que todavía persistía en muchos ámbitos y lugares; pero, claro, aquel esforzado intento por ponernos a la altura de las circunstancias de nuestro entorno en lo que a renta per cápita se refiere no vino acompañado, cogido del bracete de las libertades sociales y políticas. Y, por ello, el recuerdo de los "planes de desarrollo" es bastante agridulce.

Pero, en realidad, ¿qué empresa, negocio, o trabajo pueden llevarse a cabo con orden y concierto, con ciertas garantías de éxito sin la dichosa "planificación"? Es decir que la empresa, el negocio, el trabajo de cada cual puede quedar en agua de borrajas –cuando no en estrepitoso morrazo– si no lanzamos nuestros planes y nuestra mirada hacia el futuro.

Porque lo del "vivir al día" –que el doctor te suele recomendar cuando comprueba que "estás de los nervios", está muy bien, es fenomenal para no romperte la cabeza, ni comerte el coco, ni meterte en laberintos de problemas imaginarios –ya saben: aquello de "¿y qué pasa si…?"; y, luego, jamás ocurre lo que nos ha quebrado la mollera–; sin embargo, no es nada prudente "vivir al día" –más: es rotundamente imprudente– cuando se trata de alcanzar unos objetivos empresariales o profesionales. Porque llegar a un fin determinado implica contar con una serie de medios, ponerlos por obra, emplearlos con acierto; y todo ello exige imperiosamente tiempo y previsión… Sí: planificación, mucha planificación, planificación exacta y de la buena.

Ahora bien: sin pasarse, sin obsesionarse, sin encabezonarse… Porque yo creo –y lo experimento cada día en mis propias carnes y planes – que el bueno del señor Galbraith tenía toda la razón: no sólo esta es "la era de la incertidumbre"; un rápido repaso a la historia del mundo –y a nuestra propia historia, la de cada cual– prueba, contundentemente, que la incertidumbre es la compañera más fiel de nuestra vida, como la sombra que llevamos pegada… Por eso tenemos que estar ciertos y seguros –y preparados para ello– de que cualquier planificación, cualquier plan, por perfecto que sea y por bien elaborado que esté, puede estrellarse contra la escollera de la sorpresa, contra el acantilado de que las cosas no salgan como las habíamos previsto (y deseado ardientemente, además).

De ahí que nuestro ánimo laboral y nuestro diseño empresarial deban contar siempre con "un margen de sorpresa"; o de sorpresas… No es fácil… Se lo digo yo que soy una verdadera obsesa del orden; que me salgo de mis casillas ante cualquier imprevisto, contratiempo, contrariedad, obstáculo, estorbo, fastidio, etcétera… Y, con todo y con eso, voy aprendiendo. A la fuerza ahorcan, como se dice: soy lo bastante mayorzota, he acumulado la experiencia suficiente para aprender –aunque lo olvide a veces– que, como me dijo en cierta ocasión el filósofo Julián Marías, "la vida es riego, hija mía… Y al hombre actual le cuesta mucho aceptarlo… Buena prueba de ello es lo boyante que va el negocio de los seguros: queremos blindarnos ante todo y contra todo… Y eso no es posible… Ni siquiera es humano". Y, ¿qué podemos hacer frente al “margen de sorpresa”, de incertidumbre al que debemos enfrentarnos como empresa, como profesionales? Ante todo, no ponernos nerviosos, no irritarnos, no pensar que nos persigue el mal fario o que somos víctimas de una maldición… Serenidad, paciencia, capacidad de reacción para sortear el obstáculo, valor y fortaleza para rehacer los planes.

Ya sé que es una bobadita, una minucia; pero yo estoy comprobando que voy aprendiendo la lección del riesgo, que otorgo cada vez más margen a la sorpresa por un hecho simple: junto a mi agenda –que todavía es de las de antes, de las de papel– tengo un bote de tippex muy grande… Ya saben: ese líquido blanco que nos permite borrar nuestros perfectos planes para sustituirlos por otros quizá peores pero que son lo que son: la realidad misma.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Cambio en el sistema de formación para el empleo

Los agentes sociales y la Administración, presentes en la Fundación Tripartita que gestiona la formación profesional para el empleo, se han propuesto reformar de nuevo un sistema muchas veces discutido, con la intención de acercarlo más al modelo productivo y al mercado laboral.

Soplan vientos de cambio en el sistema de formación para el empleo. Un marco que funciona en nuestro país desde 1993 y en el que los agentes sociales y la Administración gestionan 1.500 millones de euros al año para mejorar la cualificación profesional de los trabajadores en España. Los fondos proceden mayoritariamente de las cotizaciones sociales de los empleados y de las empresas. El pasado año más de dos millones de personas de 200.000 compañías participaron en estas acciones formativas, que se han multiplicado desde que se creó este modelo y han servido para trasladar la formación a lugares donde no se hacía.

Pero parece que ha llegado el momento de emprender una nueva reforma, tras las acometidas en 2004 y 2006. El año que viene caduca el último acuerdo que regula este sistema de subvenciones y bonificaciones para la formación profesional y la Administración ya ha transmitido a las principales organizaciones sindicales y empresariales del país que forman parte de la Fundación Tripartita �CEOE, Cepyme, UGT y Comisiones Obreras� la necesidad de acometer una verdadera transformación, que posiblemente lleve aparejada la reforma del real decreto del año 2007 que regula los subsistemas de formación para el empleo.

Varios son los objetivos: medir el impacto de la formación en los trabajadores, las empresas y el modelo productivo; pasar de una cultura de la enseñanza a otra del aprendizaje y generar un mapa de competencias del mercado de trabajo español. "En la medida en que esta formación vaya ligada al modelo productivo, hará falta un instrumento para poder adecuarla permanentemente a los cambios que se produzcan en el mismo. Y para ello es imprescindible evaluar el impacto de la formación para corregir y mejorar", explica Carlos Gómez Plaza, director gerente de la Fundación Tripartita.

Modelo productivo
En el debate que se ha abierto entre los agentes sociales implicados existe ya un acuerdo sobre los objetivos, y ahora falta formalizar el pacto abordando las cuestiones concretas, señalan en la Fundación Tripartita. La esencia de esta reforma está estrechamente ligada a la transformación del modelo productivo y a la reforma del mercado de trabajo, aunque está por ver si se incluirá dentro de ésta o se firmará un acuerdo independiente al de la hipotética reforma laboral.
Con los cambios se persigue una transformación que suponga mayor personalización de los procesos de aprendizaje, huyendo de los modelos escolares de la formación presencial en grupo para incrementar otras metodologías más individualizadas, como las redes sociales, la enseñanza a distancia, la preparación en el propio puesto de trabajo, la formación online, etcétera.
Hoy el sistema de formación para el empleo incluye dos tipos de acciones, denominadas de oferta y de demanda. Las primeras son diseñadas por los agentes sociales que gestionan este sistema, además de las distintas comunidades autónomas.
La bautizada como formación de demanda es aquella que las propias empresas solicitan a la Fundación Tripartita para sus empleados. Existe un sistema de bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social mediante el que cada compañía que lo solicite tiene un crédito asignado en función de sus cotizaciones sociales del año anterior. De esta forma, una parte importante del coste de los cursos desarrollados bajo este paraguas es descontado a las empresas de sus próximas cotizaciones sociales.

Competitividad
Además, Gómez Plaza asegura que las nuevas metodologías de formación mencionadas permitirán alcanzar otro de los objetivos que se han marcado, sin disparar los fondos destinados a esta formación.

Y es que España necesita incrementar el número de trabajadores formados cada año, para situarse al nivel de los países más desarrollados. En nuestro país, a pesar del crecimiento experimentado en los últimos tiempos –147.000 profesionales más formados en 2008 respecto a 2006–, seis millones de personas participan en acciones formativas cada año, lo que supone un 32% de los ocupados. Y eso que hay que tener en cuenta que sólo en la mitad de los casos aproximadamente se trata de formación profesional o para el empleo.

La media en los países más avanzados es del 50%, llegando incluso en algunos casos al 70% o al 80% de los trabajadores. Para que España se coloque a la altura de Alemania, que prepara al 52% de sus profesionales, es necesario que cada año se mejore la cualificación de 10 o 11 millones de personas, si se quiere mejorar el puesto 33 en competitividad que concedía el último informe de la OCDE, que mide fundamentalmente dos parámetros, el nivel de I+D+i y el de formación.
Porque uno de los grandes retos de este sistema es conseguir atraer a las pequeñas y medianas empresas, las grandes ausentes. Según un reciente estudio de la agrupación de empresas Garben, sólo el 12% de las compañías españolas utiliza los fondos disponibles, porcentaje que baja hasta el 8% en las pymes de menos de 10 empleados, frente al 81% en el caso de las grandes corporaciones. Y eso que el consumo de las bonificaciones ha tenido un repunte sustancial desde finales de 2008 como consecuencia de la crisis económica, según Juan Carlos Tejeda, director de Proyfor, la división de formación subvencionada de la consultora Epise.

Carlos Gómez Plaza propone también la construcción de un mapa vivo de competencias, "para que podamos conocer en cada momento cuáles son las que demanda el mercado de trabajo y cómo van cambiando, y así poder adelantarnos a sus necesidades por medio de la formación. Esto nos dirá cuánto, cuándo, cómo y por qué cambia el modelo productivo", asegura

jueves, 10 de diciembre de 2009

¿Insatisfacción en la jornada laboral?

El 65% de los trabajadores consultados por Randstad prefiere una jornada de 8 horas diarias, pero sólo la disfrutan el 46% de los empleados, es decir, gran parte de los encuestados se encuentra insatisfecho con su jornada laboral. Esta preferencia es mayor entre los profesionales de 45 años que son los más partidarios de las jornadas más largas. En cuanto a los extranjeros trabajan más que los nacionales: un 59% de los inmigrantes trabaja 8 horas, frente al 48% de españoles.
La jornada laboral ha sido objeto de amplios y controvertidos debates acerca de su reforma. Hace unos meses los ministros de Trabajo de la Unión Europea se reunieron para plantear la ampliación de la misma, sin éxito, y aún hoy la discusión sobre la necesidad de su flexibilidad forma parte del diálogo social.
Randstad, firma especializada en soluciones de recursos humanos, ha profundizado sobre este aspecto para perfilar la situación y las preferencias de los trabajadores en España. Se trata, en definitiva, de identificar cuál es para los empleados su jornada ideal y cuál es la que realizan. Según una encuesta realizada por Randstad a una muestra aleatoria de 726 personas repartidas por toda la geografía española, el 65% de los consultados prefiere una jornada de 8 horas, siendo sólo disfrutada por un 46% de los trabajadores, es decir, gran parte de los encuestados se encuentra insatisfecho con su jornada laboral.
A pesar de esta discrepancia, la jornada de 8 horas sigue siendo la "reina" del mercado laboral. Es la más común y la más solicitada en todos los grupos consultados.
Los mayores de 45 años son los más cómodos ante una jornada de 8 horasComo se mencionaba anteriormente, un 65% de encuestados prefiere trabajar 8 horas. Sin embargo, la edad parece jugar aquí un valor diferenciador, pues esta preferencia se incrementa hasta el 73% en el grupo de edad de mayores de 45 años. Aunque muchas variables podrían explicar esta percepción, destaca la asunción de tareas de mayor responsabilidad, la acumulación de las mismas, la experiencia, etcétera.
Si atendemos a las horas trabajadas por grupos de edad constatamos que todos los colectivos, en mayor o menor medida, prefieren una jornada de 8 horas, tal y como se observa en el gráfico.
Los universitarios trabajan menos horas que la mediaLa preferencia por la jornada de 8 horas es constante también cuando se analizan las respuestas por nivel de estudios. No obstante, existe un colectivo que se aleja de esto, el de los universitarios. Un 34% de personas con estudios universitarios trabaja 8 horas pero en este grupo se impone la jornada de entre 0 a 4 horas, en un 49% de los casos. Aunque también ellos preferirían en su mayoría trabajar 8 horas (así lo eligen un 52% de consultados).
Por el contrario, son los trabajadores sin estudios los que más horas trabajan. Un 67% de consultados trabajan 8 horas al día, un 17% alarga su jornada por encima de esta cifra y tan sólo un 17% dedica menos de 4 horas al día a su empleo.
Los extranjeros trabajan más horas que los nacionalesLa jornada diaria de los trabajadores extranjeros es sensiblemente superior a la media de los nacionales. Un 92% trabaja 8 o más horas diarias, frente al 58% de españoles. La jornada parcial parece ser una tendencia creciente para los españoles, que hasta en un 42% de ocasiones se emplean durante 4 o menos horas diarias.
Mujeres y hombres equiparan su jornada laboralDejando a un lado las posibles desigualdades entre salarios o puestos de responsabilidad, actualmente parece que la jornada de 8 horas impera para ambos géneros. Las diferencias entre ambos se reducen, llegando al 45% para las mujeres y al 48% para los hombres. A pesar de ello, encontramos diferencias entre ambos géneros en el resto de márgenes horarios. Son las mujeres las que en mayor medida tienen un horario que oscila entre las 0 y 4 horas, llegando a sumar el 43% frente al 31% de hombres. Lo que puede traducirse en una evidencia de la preponderancia de la mujer en el ámbito familiar. Las cargas familiares siguen siendo asumidas en buena parte por la mujer, pese a que unos y otras prefieren en su mayoría jornadas de 8 horas (un 72% en ambos casos).
Reducción de jornada como alternativa a la crisisSi tenemos en cuenta los últimos datos de tercer trimestre de 2009, se tiende a la reducción de horas de trabajo debido a la crisis. Ya son 130.000 los ocupados que han reducido su jornada laboral , motivados por regulaciones de empleo y por razones técnicas o económicas. Si atendemos a los sectores más dinámicos a la hora de reducir la jornada, con más de un 50% de trabajadores afectados por paro parcial, destacan la construcción, industria manufacturera y el comercio.
La reducción de la jornada puede ser una buena solución para salvar puestos de trabajo. Igualmente, los contratos temporales facilitan actualmente a las empresas mecanismos más flexibles para cubrir sus necesidades de personal.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Cómo aterrizar de pie hablando en público


El pasado domingo en los Premios de la Música Americana, la cantante Jennifer Lopez resbaló y se cayó de culo. Tres días antes yo también me había caído mientras trabajaba.


Había, sin embargo, varias diferencias entre los dos golpes. J-Lo había subido una escalera de bailarines casi desnudos, llevaba pantalones picantes y cantaba con fuerza. Yo, por el contrario, vestía ropas decentes y me estaba levantando tranquilamente para dar un discurso en una cena formal para inversores en renta variable japonesa. Tropecé con mi bolso y aterricé sobre el suelo con los brazos y piernas abiertos y la barbilla en la alfombra. El micrófono que llevaba se encargó de que aquellos que no vieron la caída, la escuchasen.
Como a la mayoría de la gente, hablar en público me da más miedo que las arañas o la idea de ser asaltada en un callejón oscuro. Lo que resulta aterrador es el riesgo de humillación, de caer metafóricamente de bruces. Nunca me había sucedido que tuviera que temerlo, también, literalmente. A diferencia de la mayor parte de las fobias, el miedo a hablar en público es totalmente racional. Los discursos suelen salir mal, incluso si consigues mantenerte erguida todo el tiempo. No sólo sucede en las charlas después de cenas, cuando la audiencia, o bien está borracha o quiere irse a casa o desearía que fueras más divertida. Incluso por el día, las audiencias están con frecuencia más ocupadas jugando en su BlackBerry, escribiendo correos electrónicos, durmiendo o hablando entre ellos.

Casi todos los hombres hablan mal en público, pero las mujeres lo hacen incluso peor, debido en parte a que las mujeres no pueden hacer bromas, pero también a que somos más conscientes de nuestras capacidades y sabemos que nuestro discurso es normalito y que la audiencia preferiría estar haciendo otra cosa –lo que ayuda poco a mejorar tu intervención–. Para combatir el miedo y la desesperanza innata, me esfuerzo por mejorar. Cada vez que llega a mi mesa un libro sobre hablar en público, lo leo en busca de consejos. Te dicen sobre todo que te “relajes” y que seas “tú misma” –lo que es una absoluta irresponsabilidad–. Esto sólo le funciona a uno entre un millón. Para el resto, ser bueno exige un nivel de nerviosismo y artificio tan elevado que te permita ofrecer una imagen totalmente convincente de autenticidad y relajación.
El libro más reciente, The Top 100, contiene consejos de los 100 mejores oradores de todos los tiempos. Nos dice que el arma secreta de Bill Clinton es "inspirar confianza" y el de Gandhi era "evitar el ego". Puede ser cierto, pero no me sirve de ayuda. Es como ver un video de Rudolf Nureyev como el cisne negro y pretender ser capaz de girar y moverte por el salón de forma similar. Sólo he encontrado dos consejos útiles. El primero es practica, practica y practica. Requiere mucho tiempo, pero no hay otra forma. El segundo es deshacerte de todas las ayudas. PowerPoint es un estorbo. De igual modo, nunca debe leerse un discurso. Escríbelo, apréndetelo y déjalo en casa, usa sólo pequeños apuntes.

Voy a complementar estas dos ideas con dos consejos propios, ninguno de los cuales requiere esfuerzo. El primero es asegurarse de que la persona ante ti se está aburriendo de verdad. El segundo es escoger a la audiencia adecuada. En una ocasión, di un discurso ante directores de recursos humanos del norte de Inglaterra. Ensayé mucho y no pude dormir la noche anterior, y el hecho de que la experiencia fuera un desastre (nadie se rió) hizo que me sintiera mal durante muchas semanas. Pero me he dado cuenta de que la culpa era de la audiencia. No existía forma alguna de que fuera a gustarles que una estirada londinense tuviera más maña en la materia.

Podrían preguntarse cómo nos recuperamos J-Lo y yo de nuestras caídas. Ella se levantó y siguió bailando. A mí me levantaron los organizadores del evento y me devolvieron mi zapato, que había salido despedido. Entonces manifesté que la caída había sido deliberada –no se me ocurría ninguna broma con la que empezar el discurso, así que me decanté por una payasada–. Creo que provoqué alguna risa.

Redes Sociales, principal puerta para la formación On-line


El cambio generacional, la importante incursión de las redes sociales, y la implantación de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos de la vida convertirá al e-Learning en el principal segmento de la formación en el futuro.
Las redes sociales en Internet, que cuentan con un número de seguidores que crece exponencialmente, se están consolidando como la principal puerta de acceso a la formación e-Learning. De este modo, los nuevos hábitos de comunicación están provocando que, cada vez más, los trabajadores accedan a formación virtual a través de estas redes, más que desde las propias plataformas de formación de sus empresas. Esta ha sido una de las principales conclusiones expuestas en el encuentro que Grupo Neteman, empresa especializada en soluciones formativas e-Learning, ha organizado con responsables de recursos humanos y formación, así como directivos de diversas compañías en la sede del Instituto de Estudios Cajasol.

En su intervención, David Puente Bautista, consultor experto en e-learning encargado de pronunciar la conferencia central, ha manifestado en esta línea que el cambio generacional y la implantación cada vez mayor de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos de la vida convertirá al e-Learning en el principal segmento de la formación no reglada en el futuro. Asimismo, ha destacado que aunque esta modalidad de formación no ha sustituido aún a la formación presencial convencional, está creciendo exponencialmente, por lo que invitó a empresas y Administraciones a apostar por el e-learning para acortar la distancia que nos separa en esta materia de algunos países de la Unión Europea y Estados Unidos.

Por su parte, Juan Antonio Bardón, consejero delegado de Grupo Neteman, destacó que la formación online ofrece unas claras ventajas, en cuanto a la flexibilidad geográfica y de horarios, por lo que esta modalidad formativa se consolida entre los trabajadores como la primera opción para mejorar su situación laboral. Según un reciente estudio de Grupo Neteman, el 48 por ciento de los usuarios realizan cursos online para profundizar en su formación y el 35 por ciento señala como principal ventaja del e-Learning la optimización del tiempo.

Además, para las propias empresas y organizaciones de cualquier tipo también supone importantes beneficios ya que el coste de formación en e-Learning es inferior a otras modalidades y, además, evita el lucro cesante en la formación de los trabajadores. Finalmente, los asistentes coincidieron en señalar que el e-Learning permite la formación a la carta, adaptada a las necesidades y particularidades de cada empresa.