Ha amanecido el día borrascoso. La rebaja de rating de la deuda española por Standard & Poor’s coloca a la economía hispana en una delicada situación. Pues los mercados andan ‘miopes’ y solo ven ‘masas borrosas, Magister Almunia dixit. Así, cualquier noticia negativa sobre un país puede provocar descalabros económicos a la griega. Pero ¿Qué significa exactamente este hecho? ¿Existe una confabulación judeomasónica contra los intereses españoles? La agencia apunta que los principales factores tenidos en cuenta para tomar esta decisión se basan en el alto endeudamiento privado, la baja capacidad exportadora de las empresas españolas o el coste fiscal de las ayudas a la banca, una de las más saneadas de Europa, o eso nos dijeron, la inflexibilidad del mercado laboral, es decir una de las colas del paro más largas de toda Europa, y el ajuste fiscal.
Como bien se ha apresurado a matizar el Secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, estos hechos ya se apuntaron en el informe que emitió S&P en febrero de este año, en el que se mantenía el rating AA+ para nuestro país. Es decir que no nos pilla de rositas.
Aunque inesperada, porque la mayoría de las previsiones de otros estamentos económicos supranacionales no son tan severas, la medida debe ponernos en alerta. Los datos del primer trimestre de 2010 presentan luces y sombras. En el campo del endeudamiento privado los hogares han aumentado su tasa de ahorro, gracias a unos animal spirits desbocados que están hundiendo el mercado interior y a que los bancos cerraron el grifo del crédito. Las empresas exportadoras son las únicas que crecen durante este período y aunque ‘sólo’ supongan el 25% del PIB patrio es un sector claramente en auge. La fase de concentración de la banca ya ha comenzado, la llegada de Fainé al frente de la CECA supondrá un acicate para las fusiones de las cajas. Así, son el mercado laboral y el ajuste fiscal los principales lastres en el crecimiento del PIB para el período 2010-2016, argumento fundamental en las previsiones de S&P pues lo coloca en un 0,7%. Curiosamente el FMI cree que España crecerá un 1,2% durante el mismo período.
Al mercado laboral se le tacha de inflexible, es decir, es incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos. Es cierto. Para hacerlo siempre se considera que la flexibilización de dicho mercado es sinónimo a despidos más baratos, contratos más precarios… Pero esa sólo es una parte de la solución. Los contratos más precarios no son necesarios para satisfacer a perversos empresarios que se lucran explotando trabajadores. Estos contratos permiten al empresario adaptar su relación con los trabajadores en base a la productividad de su empresa. Es decir, ¿Puede un empresario asumir los costes salariales de un trabajador cuyo trabajo no crea riqueza ni directa ni indirectamente a largo plazo?
Pero no es esta la única solución, de hecho no sería una solución porque las medidas incompletas suelen fracasar. Para que la medida fuese efectiva debería dotarse al mercado laboral de herramientas para que este trabajador no esté demasiado tiempo parado entre empleo y empleo. La herramienta fundamental es el INEM, pero claro el INEM no es una agencia de empleo es una empresa de recursos humanos, desempleados.
El ajuste fiscal es otro al que hay que dar de comer aparte. El déficit fiscal, que tradicionalmente se dispara con gobiernos socialistas, supone que el gobierno gasta más de lo que recauda. Hoy en día, está disparado por las circunstancias. Nadie entendería que el gobierno limitara las prestaciones a los desempleados. Me gustaría preguntarle al señor Botín que cómo reaccionaría si el gobierno le retirara ‘el paro’ a todos los clientes del Santander que se encuentren sin trabajo. ¿Qué pasaría con la morosidad de nuestra banca si a todos los parados les quitamos el único ingreso con el que pueden hacer frente a sus letras hipotecarias? Es por esta razón que parece improbable que el partido popular consiguiese frenar este déficit, no se atreverían a presentar un ERE en la empresa más grande de España. Tampoco creo que los Españoles viésemos con buenos ojos la supresión de las ayudas para la venta de coches, la ayuda del alquiler, ... No lo verían bien ni los ciudadanos ni los empresarios del sector.
Parece ser que la subida del IVA ayudará a ajustar el déficit recaudando más impuestos. Esto siempre que no se cumpla la vieja máxima liberal que dice que cuando los impuestos son más altos se consume menos.
viernes, 30 de abril de 2010
miércoles, 28 de abril de 2010
luces de bohemia
'El sentido trágico de la vida española sólo puede ofrecerse con una estética sistemáticamente deformada'.
La idea de Esperpento está asociada a una percepción del genial Valle-Inclán acerca de la mezcla entre la grandeza y lo grotesco que se considera propia de la sociedad española.
No se puede más que enmarcar dentro de este género literario las idas y venidas de los datos del paro adelantados por error en la página web del INE. Cifras que causan pavor por su magnitud, no por ser coherentes con la situación actual de la maltrecha economía española. Max estrella, digo nuestro presidente, se ha apresurado a adelantar que en primavera descenderá la tasa de paro, como España es país de sol y paella pues nos creemos tal afirmación, que, aunque cierta, habla muy a las malas de la exposición de los sectores productivos de este país a la temporalidad. Sí, señores, será el típico repunte interino propio del verano y las vacaciones. Con permiso de una señora llamada subida del iva que evaluará la ancestral capacidad de las playas españolas para generar riqueza.
Pero no es la cifra de paro del primer trimestre de 2010 lo que nos debería alarmar. La cifra pertenece a uno de los peores, sino el peor, períodos de la historía económica de España. Y sólo es significativa de un hecho: el agotamiento del principal motor del consumo interno del país, la construcción. Este hecho dramático nos ha mostrado el verdadero poder de los mercados. Cuando deciden regularse por sí mismos lo hacen sin miramientos. La ley de la oferta y la demanda provocó que este país viviera de la construcción como los Austrias vivieron del oro de las américas. La misma ley ha hecho que este sector se agote, lo agotemos o lo agoten. El verdadero drama pasa porque no se aprovechó la inercia de los momentos de vacas gordas para implementar cambios en el tejido productivo que cimentasen el 'milagro español'.
Hoy pagamos caro estos errores. La caida de la construcción ha undido el consumo interno, que era el verdadero motor de este país para nuestra desgracia. De hecho uno de los sectores más competitivos, las empresas exportadoras alicantinas, lideran la economía valenciana en estos momentos, aumentando sus cifras de negocio durante el mismo período en que el paro alcanza mínimos históricos. Podríamos traducir, ventajistamente, aquello que Clintón le decía a Bush padre: The economy, stupid! por ¡La internacionalización! Max ¡La internacionalización!
No es pues el momento más adecuado para que nuestro querido Max aporte soluciones milagrosas. Es momento de liderar, de innovar, de mejorar, de que todos, tanto empresas como trabajadores, sepan adaptarse. Las empresas deben ser más competitivas, es decir producir lo mismo o más con menos recursos. Pero para eso deben adaptarse también los trabajadores, siendo capaces de hacer más cosas por sí mismos o en menos tiempo. No hay que tener miedo a estos procesos. La competencia no es mala, es selectiva, y por tanto nosotros debemos ser más competitivos, más emprendedores, estar más formados y sobre todo ser más valientes. Así será más fácil generar empleo y riqueza, que no olvidemos es la base fundamental de la sociedad del bienestar.
Y generaremos al mismo tiempo la confianza que nuestro gobierno no puede ofrecer a los agentes financieros que aportan los fondos necesarios, para financiar nuestras políticas, comprando deuda soberana o inviertiendo productivamente en nuestro territorio.
Alejando, por cierto, ese fantasma heleno que espera, paciente en el helesponto, su oportunidad para contagiar a otros mercados.
La idea de Esperpento está asociada a una percepción del genial Valle-Inclán acerca de la mezcla entre la grandeza y lo grotesco que se considera propia de la sociedad española.
No se puede más que enmarcar dentro de este género literario las idas y venidas de los datos del paro adelantados por error en la página web del INE. Cifras que causan pavor por su magnitud, no por ser coherentes con la situación actual de la maltrecha economía española. Max estrella, digo nuestro presidente, se ha apresurado a adelantar que en primavera descenderá la tasa de paro, como España es país de sol y paella pues nos creemos tal afirmación, que, aunque cierta, habla muy a las malas de la exposición de los sectores productivos de este país a la temporalidad. Sí, señores, será el típico repunte interino propio del verano y las vacaciones. Con permiso de una señora llamada subida del iva que evaluará la ancestral capacidad de las playas españolas para generar riqueza.
Pero no es la cifra de paro del primer trimestre de 2010 lo que nos debería alarmar. La cifra pertenece a uno de los peores, sino el peor, períodos de la historía económica de España. Y sólo es significativa de un hecho: el agotamiento del principal motor del consumo interno del país, la construcción. Este hecho dramático nos ha mostrado el verdadero poder de los mercados. Cuando deciden regularse por sí mismos lo hacen sin miramientos. La ley de la oferta y la demanda provocó que este país viviera de la construcción como los Austrias vivieron del oro de las américas. La misma ley ha hecho que este sector se agote, lo agotemos o lo agoten. El verdadero drama pasa porque no se aprovechó la inercia de los momentos de vacas gordas para implementar cambios en el tejido productivo que cimentasen el 'milagro español'.
Hoy pagamos caro estos errores. La caida de la construcción ha undido el consumo interno, que era el verdadero motor de este país para nuestra desgracia. De hecho uno de los sectores más competitivos, las empresas exportadoras alicantinas, lideran la economía valenciana en estos momentos, aumentando sus cifras de negocio durante el mismo período en que el paro alcanza mínimos históricos. Podríamos traducir, ventajistamente, aquello que Clintón le decía a Bush padre: The economy, stupid! por ¡La internacionalización! Max ¡La internacionalización!
No es pues el momento más adecuado para que nuestro querido Max aporte soluciones milagrosas. Es momento de liderar, de innovar, de mejorar, de que todos, tanto empresas como trabajadores, sepan adaptarse. Las empresas deben ser más competitivas, es decir producir lo mismo o más con menos recursos. Pero para eso deben adaptarse también los trabajadores, siendo capaces de hacer más cosas por sí mismos o en menos tiempo. No hay que tener miedo a estos procesos. La competencia no es mala, es selectiva, y por tanto nosotros debemos ser más competitivos, más emprendedores, estar más formados y sobre todo ser más valientes. Así será más fácil generar empleo y riqueza, que no olvidemos es la base fundamental de la sociedad del bienestar.
Y generaremos al mismo tiempo la confianza que nuestro gobierno no puede ofrecer a los agentes financieros que aportan los fondos necesarios, para financiar nuestras políticas, comprando deuda soberana o inviertiendo productivamente en nuestro territorio.
Alejando, por cierto, ese fantasma heleno que espera, paciente en el helesponto, su oportunidad para contagiar a otros mercados.
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viernes, 23 de abril de 2010
El paradigma cajista
La situación de las Cajas de Ahorros españolas es débil. El modelo de gestión, órganos de gobierno formados por cargos electos provenientes de la política, ha favorecido políticas amiguistas con los gobiernos regionales de turno. En muchos casos arreglando desaguisados políticos (en dos palabras: Terra Mítica) en otros, financiando ambiciosos y fantasiosos proyectos urbanísticos (a alguien le suena el caso CCM) que se han quedado en agua de borrajas. El problema es claro. Yo, presidente de la diputación, te nombro consejero de una caja, entonces tú, apoyas mis decisiones y tapas mis agujeros; y además, patrocinas al club de turno, que mi ciudad se merece fútbol de primera división. Esto sin tener en cuenta la situación financiera de la caja, que no hay que olvidar es una entidad financiera que lucha en un mercado ultracompetitivo.
Estas prácticas han abocado a que gran parte de las cajas de este país a que no sean capaces de afrontar los decisivos cambios que el nuevo orden financiero mundial exige.
El nuevo entorno financiero demandará entre otras cosas, por las nuevas normas regulatorias del sector, mayores provisiones de fondos frente a la insolvencia, restando competitividad a los más pequeños, que disponen de menos recursos. Es decir, si a una caja como la CAM, grande pero con una situación delicada, le obligan a proveer unos fondos adicionales, deberá sacar esos fondos de sus recursos propios, exhaustos y agotados. Como no puede usar esos recursos deberá aumentar el precio de sus productos, haciendo que sean menos atractivos para el inversor y perdiendo cuota de mercado.
Para combatir este fenómeno ya existía un plan. Durante el invierno de 2009, en plena vorágine de la crisis, con los bancos americanos cayendo y los cimientos del entramado financiero global tambaleándose como no se había visto desde aquel fatídico jueves negro del 29, empezó a circular por los mentideros financieros de la capital que Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Presidente del Banco de España, quería remodelar el universo cajista. Un universo atomizado en pequeñas y medianas cajas regionales, capitaneadas por dos monstruos, La Caixa y Cajamadrid. La remodelación pasaba por concentrar el sector mediante fusiones que crearan cajas (citius, altius, fortius) más competitivas. Por supuesto, el bueno de Miguel soñaba con que las principales entidades salieran reforzadas de esta coyuntura creando dos gigantes supranacionales de las finanzas a imagen y semejanza de sus alter ego bancarios, el Santander y el BBVA.
Con la llegada de Isidro Fainé a la presidencia de la CECA, con Rodrigo Rato de tercero de a bordo, se le ha dado la llave de las fusiones a los principales partidarios de la política capitaneada por el Banco de España.
Ahora bien, ¿Qué significa realmente para la sociedad española que las cajas se fusionen?
Los rumores sobre la fusión entre Cajamadrid y la CAM apuntan a que 6.000 trabajadores se irán a la calle.
¿No es más necesaria la profesionalización de los órganos de dirección de las cajas, evitando los cargos electos provenientes de la política?
http://www.formacionmultimets.es/
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Estas prácticas han abocado a que gran parte de las cajas de este país a que no sean capaces de afrontar los decisivos cambios que el nuevo orden financiero mundial exige.
El nuevo entorno financiero demandará entre otras cosas, por las nuevas normas regulatorias del sector, mayores provisiones de fondos frente a la insolvencia, restando competitividad a los más pequeños, que disponen de menos recursos. Es decir, si a una caja como la CAM, grande pero con una situación delicada, le obligan a proveer unos fondos adicionales, deberá sacar esos fondos de sus recursos propios, exhaustos y agotados. Como no puede usar esos recursos deberá aumentar el precio de sus productos, haciendo que sean menos atractivos para el inversor y perdiendo cuota de mercado.
Para combatir este fenómeno ya existía un plan. Durante el invierno de 2009, en plena vorágine de la crisis, con los bancos americanos cayendo y los cimientos del entramado financiero global tambaleándose como no se había visto desde aquel fatídico jueves negro del 29, empezó a circular por los mentideros financieros de la capital que Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Presidente del Banco de España, quería remodelar el universo cajista. Un universo atomizado en pequeñas y medianas cajas regionales, capitaneadas por dos monstruos, La Caixa y Cajamadrid. La remodelación pasaba por concentrar el sector mediante fusiones que crearan cajas (citius, altius, fortius) más competitivas. Por supuesto, el bueno de Miguel soñaba con que las principales entidades salieran reforzadas de esta coyuntura creando dos gigantes supranacionales de las finanzas a imagen y semejanza de sus alter ego bancarios, el Santander y el BBVA.
Con la llegada de Isidro Fainé a la presidencia de la CECA, con Rodrigo Rato de tercero de a bordo, se le ha dado la llave de las fusiones a los principales partidarios de la política capitaneada por el Banco de España.
Ahora bien, ¿Qué significa realmente para la sociedad española que las cajas se fusionen?
Los rumores sobre la fusión entre Cajamadrid y la CAM apuntan a que 6.000 trabajadores se irán a la calle.
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martes, 20 de abril de 2010
Cambio de rol/profesión: adaptación o extinción.
¿Pero es solo la venta la solución para el stock inmobiliario, estancado e hipotecado? La respuesta es no, siguen existiendo otras soluciones. Puede alquilar los pisos. Hoy en día el alquiler se presenta como ‘la opción’ tanto para oferentes como para demandantes de viviendas. La clave del éxito del negocio estará en la capacidad de adaptación del equipo humano que forma la empresa de Juan Autónomo. No es lo mismo vender casas, que encontrar inquilinos solventes y cuidadosos que no arruinen el patrimonio.
En estos tiempos inciertos la prospección de nuevas vías de negocio obliga al empresario a redefinir, no solo sus estrategias de negocio, sino a adecuarse al nuevo tipo de negocio en el que se adentra. No es lo mismo ser constructor-promotor que casero, como no es lo mismo ser gruista que exportador de grúas. Por tanto en este pequeño cambio de rumbo empresarial, que puede hacer viable que la empresa sobreviva, obliga a redefinir líneas de actuación y políticas de marketing.
La estrategia adecuada será adaptar la estructura empresarial al nuevo concepto de negocio, crear un departamento de alquileres puede ser la opción. La primera tarea de este departamento debe ser establecer un precio de alquiler que otorgue la rentabilidad suficiente para hacer viable la operación. Una buena política de marketing es ofertarle al inquilino la tramitación de las diferentes ayudas que ofrece el gobierno para el alquiler. La gestión de estas ayudas puede suponer la ventaja competitiva fundamental que atraiga al público a nuestro producto, además del positivo efecto que provocaría en la solvencia de nuestros clientes, reduciendo así el riesgo de morosidad.
Es la evolución hacia un modelo luterano de gestión empresarial. Crear una empresa para que permanezca, para que siga funcionando dos décadas o incluso un siglo después. Aunque en un país como España en el que la cultura del pelotazo forma parte de nuestro ADN, legado histórico del paradigma quijotesco de la hidalguía, estas palabras suenen a herejía.
Todos estos cambios suponen un cambio en la profesión de Juan Autónomo. Cuanto antes lo entienda y lo aplique más éxito tendrá. Es el pensamiento darwiniano llevado al extremo: adaptación o extinción.
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En estos tiempos inciertos la prospección de nuevas vías de negocio obliga al empresario a redefinir, no solo sus estrategias de negocio, sino a adecuarse al nuevo tipo de negocio en el que se adentra. No es lo mismo ser constructor-promotor que casero, como no es lo mismo ser gruista que exportador de grúas. Por tanto en este pequeño cambio de rumbo empresarial, que puede hacer viable que la empresa sobreviva, obliga a redefinir líneas de actuación y políticas de marketing.
La estrategia adecuada será adaptar la estructura empresarial al nuevo concepto de negocio, crear un departamento de alquileres puede ser la opción. La primera tarea de este departamento debe ser establecer un precio de alquiler que otorgue la rentabilidad suficiente para hacer viable la operación. Una buena política de marketing es ofertarle al inquilino la tramitación de las diferentes ayudas que ofrece el gobierno para el alquiler. La gestión de estas ayudas puede suponer la ventaja competitiva fundamental que atraiga al público a nuestro producto, además del positivo efecto que provocaría en la solvencia de nuestros clientes, reduciendo así el riesgo de morosidad.
Es la evolución hacia un modelo luterano de gestión empresarial. Crear una empresa para que permanezca, para que siga funcionando dos décadas o incluso un siglo después. Aunque en un país como España en el que la cultura del pelotazo forma parte de nuestro ADN, legado histórico del paradigma quijotesco de la hidalguía, estas palabras suenen a herejía.
Todos estos cambios suponen un cambio en la profesión de Juan Autónomo. Cuanto antes lo entienda y lo aplique más éxito tendrá. Es el pensamiento darwiniano llevado al extremo: adaptación o extinción.
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lunes, 19 de abril de 2010
la gestion del cambio
El primer lugar donde buscar nuevas fuentes de ingresos o vías de negocio se encuentra dentro de la propia compañía. Cualquier cambio necesita de recursos (económicos y humanos) y estrategias para su implementación que a su vez conllevan un tiempo determinado para su puesta en marcha. Muchas veces ese tiempo no existe y los recursos económicos hace tiempo que son exiguos. Este hecho obliga al empresario a resolver los problemas internos y actuales convirtiendo las amenazas en oportunidades. Toda empresa posee un fuerte potencial surgido del know-how propio de su sector. La clave está en saber adaptarlo. Un ejemplo: Juan Autónomo es promotor-constructor, más bien lo era, ahora se ha visto obligado a darle una salida al stock de viviendas que posee para evitar que su acreedor más peligroso, el banco o caja que financió en su momento la operación, le embargue. La situación coyuntural del sector impide la absorción del mercado de su producto...
¿Pero no hay más opciones? Sí, existen. Y son numerosas. La mayoría de los promotores han optado por una bajada constante y acuciada de los precios desde 2008, algunos incluso desde antes. Esto ha provocado que ahora se den unas condiciones inmejorables para comprar: Precios ajustados, tipos muy bajos, financiación a largo plazo, una oferta variada de productos, a desgravación fiscal para rentas mayores de 24.000€ que desaparecerá en 2011 y la temida subida del IVA. De hecho el INE ha registrado un aumento cercano al 19% en las ventas de pisos en el primer trimestre del año 2010. La oferta intenta adaptarse a la demanda ofreciendo unas condiciones que hace unos años nos parecían impensables. Pero el problema no es de oferta, es un problema de demanda porque ese aumento además de considerarse puntual, por los datos mencionados con anterioridad, es insuficiente para reflotar el sector.
Esta semana la división inmobiliaria de BNP Paribas ha decidido subastar 30 viviendas en internet. Las subastas son ascendentes y parten con un 40% de descuento. A día de hoy, la bajada media de los precios en toda España gira en torno a un 20%, estableciendo un umbral psicológico en torno al 25% de descuento como cifra tope. A poco que la puja le funcione, a la entidad francesa, parece lógico que alcancen o se acerquen a la cifra antes mencionada. Pero se presenta un problema. La razón de ser de este umbral es que si se quiere acceder a descuentos mayores debes contar con el apoyo de la banca, la otra opción es que el promotor tire de tesorería, ahora bien, las cajas de las empresas están como están. Y en este caso en concreto es una filial de un importante banco francés. Por lo que su capacidad para contar con el apoyo financiero no es, ni de lejos, la misma que la de Juan Autónomo. Para él ese grifo, el bancario, antaño maná del sector, está cerrado. Y el umbral psicológico se convierte en umbral de rentabilidad. Entonces muchos empresarios se ven empujados a perder dinero y los que ya no tienen dinero que perder optan por la dación en pago derivando el problema su entidad financiera. Así debemos preguntarnos: ¿Es la venta la única solución para el stock inmobiliario, estancado e hipotecado?
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¿Pero no hay más opciones? Sí, existen. Y son numerosas. La mayoría de los promotores han optado por una bajada constante y acuciada de los precios desde 2008, algunos incluso desde antes. Esto ha provocado que ahora se den unas condiciones inmejorables para comprar: Precios ajustados, tipos muy bajos, financiación a largo plazo, una oferta variada de productos, a desgravación fiscal para rentas mayores de 24.000€ que desaparecerá en 2011 y la temida subida del IVA. De hecho el INE ha registrado un aumento cercano al 19% en las ventas de pisos en el primer trimestre del año 2010. La oferta intenta adaptarse a la demanda ofreciendo unas condiciones que hace unos años nos parecían impensables. Pero el problema no es de oferta, es un problema de demanda porque ese aumento además de considerarse puntual, por los datos mencionados con anterioridad, es insuficiente para reflotar el sector.
Esta semana la división inmobiliaria de BNP Paribas ha decidido subastar 30 viviendas en internet. Las subastas son ascendentes y parten con un 40% de descuento. A día de hoy, la bajada media de los precios en toda España gira en torno a un 20%, estableciendo un umbral psicológico en torno al 25% de descuento como cifra tope. A poco que la puja le funcione, a la entidad francesa, parece lógico que alcancen o se acerquen a la cifra antes mencionada. Pero se presenta un problema. La razón de ser de este umbral es que si se quiere acceder a descuentos mayores debes contar con el apoyo de la banca, la otra opción es que el promotor tire de tesorería, ahora bien, las cajas de las empresas están como están. Y en este caso en concreto es una filial de un importante banco francés. Por lo que su capacidad para contar con el apoyo financiero no es, ni de lejos, la misma que la de Juan Autónomo. Para él ese grifo, el bancario, antaño maná del sector, está cerrado. Y el umbral psicológico se convierte en umbral de rentabilidad. Entonces muchos empresarios se ven empujados a perder dinero y los que ya no tienen dinero que perder optan por la dación en pago derivando el problema su entidad financiera. Así debemos preguntarnos: ¿Es la venta la única solución para el stock inmobiliario, estancado e hipotecado?
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viernes, 16 de abril de 2010
Nuevas oportunidades, nuevos clientes, nuevos mercados
Corren malos tiempos para la lírica empresarial: la contracción del consumo, la dificultad para acceder a fuentes de financiación, la subida del IVA y otros factores, nada halagüeños, configuran un panorama desolador para el empresario de a pie. Juan, que es autónomo, se enfrenta a un presente inquietante para su pequeña empresa familiar. Todo el ruido mediático de la crisis se reduce en su caso a que no hay clientes y los pocos que hay ni consumen lo mismo ni son tan solventes como antaño. Así, sin tener una situación financiera comprometida, observa con pavor como el cash-flow de su empresa se reduce día a día, minando su solvencia. Esta situación bien podría darse en cualquiera de las pymes y microempresas españolas de hoy en día. Muchas de ellas ya hace tiempo que superaron esta situación, algunas de forma dramática y otras están empezando a sufrir estos efectos ahora.
La búsqueda de nuevos mercados/clientes se postula como la solución para capear el temporal. A diario se abren rendijas en el panorama económico mundial que el empresario debe identificar para conseguir nuevas fuentes de ingresos.
Últimamente me ha llamado mucho la atención la cotización del oro. La falta de confianza en el mercado financiero ha provocado que las grandes fortunas busquen seguridad en este preciado metal para sus inversiones. Esto ha provocado un aumento considerable de su precio, provocando el florecimiento de empresas que se dedican a comprar joyas usadas, de oro por supuesto. El florecimiento de estas empresas, así como el elevado precio que se paga, les ofrecen a numerosas familias en paro o sin recursos la posibilidad de vender las joyas y alhajas de la abuela con una rentabilidad impensable.
Un viejo profesor de análisis contable explicaba siempre que es preferible que la empresa obtenga beneficios como resultado de su actividad natural, pero que ante la posibilidad de cerrar un año con pérdidas hay que diversificar, diversificar y volver a diversificar. Es decir buscar nuevas vías de negocio allá donde nunca se nos había ocurrido mirar.
La búsqueda de nuevos mercados/clientes se postula como la solución para capear el temporal. A diario se abren rendijas en el panorama económico mundial que el empresario debe identificar para conseguir nuevas fuentes de ingresos.
Últimamente me ha llamado mucho la atención la cotización del oro. La falta de confianza en el mercado financiero ha provocado que las grandes fortunas busquen seguridad en este preciado metal para sus inversiones. Esto ha provocado un aumento considerable de su precio, provocando el florecimiento de empresas que se dedican a comprar joyas usadas, de oro por supuesto. El florecimiento de estas empresas, así como el elevado precio que se paga, les ofrecen a numerosas familias en paro o sin recursos la posibilidad de vender las joyas y alhajas de la abuela con una rentabilidad impensable.
Un viejo profesor de análisis contable explicaba siempre que es preferible que la empresa obtenga beneficios como resultado de su actividad natural, pero que ante la posibilidad de cerrar un año con pérdidas hay que diversificar, diversificar y volver a diversificar. Es decir buscar nuevas vías de negocio allá donde nunca se nos había ocurrido mirar.
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