Parece que el culebrón de la fusión de la CAM se ha cerrado. Las noticias que envuelven a la fusión fría, SIP, protagonizada por la caja alicantina, Caja Extremadura, Cajastur y Caja Cantabria muestran una gran satisfacción por parte de los dirigentes alicantinos. La presión ejercida por el BCE sobre la CAM, así como el aviso para navegantes que ha supuesto la intervención de Cajasur, suponían un acicate a la hora de lograr una fusión que mejore las cuentas, que ofrezca una posición más solvente frente a la morosidad, en definitiva que creara una entidad capaz de afrontar las nuevas normas de juego del panorama financiero hispano. La opción de una fusión convencional se ha ido esfumando con el paso del tiempo.
La intervención a principios de la semana de Cajasur puso en el candelero la urgencia por reestructurar el mercado financiero español. Y no es una cuestión menor como podrían haber pensado los clérigos que jugaban a ser banqueros. La decisión de optar por la intervención de forma voluntaria puso de manifiesto el mal que le han hecho al sector financiero español todos aquellos dirigentes que provienen de la política o del clero. Al grito de antes intervenidos que darle la caja a los rojos de Unicaja, los dirigentes de Cajasol han puesto al IBEX, al euro y a la deuda española en un brete de complicada explicación. El FMI, Moody’s y la madre que los parió, se han apresurado a exigir la reestructuración y saneamiento de la banca española. Mientras las cajas han jugado al gato y el ratón. Si el caso de caja cordobesa parece sacado de una película de Pajares y Esteso, el caso de nuestra caja alicantina ha parecido un capítulo de Granjero busca esposa.
El círculo se ha cerrando. La CAM cada vez se sentía más sola y presionada. Cada vez que se acercaba a una caja para preguntar, aunque sólo fuese la hora, le han pedido hasta la cartera. La opción de fusionarse con cajas más pequeñas se esfumaba. Primero Caja Murcia, después la BBK, todas aquellas entidades de menor tamaño, las más apetecibles por eso de no perder la identidad, la sede social o el poder de mando, le han dado calabazas al pretendiente alicantino. La CAM parecía al primogénito de una casa noble, familia de cristianos viejos pero arruinados, que busca consolidar la posición a través del enlace con la joven hija de un acaudalado burgués.
Así en este contexto, bajo una fuerte presión por parte del BCE, la CAM se ha aliado en una SIP, fusión fría, con Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura
Ahora surgen preguntas de difícil respuesta.
Primera: ¿Qué es una SIP?
SIP es el acrónimo de Sistema Institucional de Protección mediante el que las entidades protagonistas mantienen sus nombres, con sus sedes en sus mercados tradicionales.
En este caso los negocios se integran, los riesgos se controlan conjuntamente, pero las entidades bancarias no pierden su personalidad jurídica. El impacto para la red de sucursales y la plantilla, un problema en los procesos de fusión que están en marcha, es infinitamente menor con esta opción ya que cada una mantendrá su propia imagen y red de sucursales en cada región y en aquellas en que no tienen presencia comparten el riesgo ya que mediante un contrato las entidades colaboran y forman un holding que controla la liquidez y la solvencia de todos los socios a través de un sistema propio de clasificación de riesgos.
El SIP es una fórmula de integración sin pérdida de la personalidad jurídica, que además está impulsada desde Bruselas.
Pero tras las bondades del sistema SIP se esconden ciertos nubarrones.
Una de las cuestiones claves es la naturaleza jurídica que tendrá el holding que se constituya para gestionar la SIP. Según Crespo muy posiblemente será un Banco. Sí un banco, con lo que eso supone en cuanto a la posibilidad de que otras entidades financieras, bancos de verdad en este caso, puedan comprar o absorber la entidad resultante de la SIP.
Segunda: ¿Cómo afectará la fusión fría a la entidad?
El protocolo SIP está regulado por la directiva europea 2006/48/CE, y que se transpone al ordenamiento jurídico español mediante RD. 216/2008, que regula sólo sobre los recursos propios de las entidades financieras siendo, por tanto, su regulación muy pobre y repleta de lagunas con el consabido riesgo que esto supone en cuanto a seguridad jurídica se refiere.
Por tanto los dirigentes de la CAM han decidido ligar su futuro a una opción que está pobremente regulada y que ofrece más brumas que claros.
Tercera: Siendo tan buena esta opción ¿Por qué no se persiguió desde el principio? ¿Por qué se buscó primero una fusión tradicional frente a otras cajas?
La inseguridad que aporta la desregularización del sector y la bancarización del ente resultante de la SIP empujaron a los dirigentes de la CAM a buscar fusiones tradicionales, pero la débil posición negociadora alicantina a empujado a tomar decisiones cuanto menos arriesgadas.
Y la pregunta que lanzo yo es: ¿Alicante se merece aventureros en la dirección de la CAM?
viernes, 28 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
Como ya dijo Obama, luego copiado por ZP, podemos observar algunos brotes verdes en medio del oscuro panorama económico reinante. El principal dato, brote, al que nos podemos aferrar es al incremento de las exportaciones. Un 14,8% con respecto al primer trimestre de 2009. Ya hemos hablado en repetidas ocasiones de la importancia capital que juega el sector exportador. Y más en tiempos de crisis. Como argumento podemos destacar que los mercados exteriores se han recuperado antes que el nuestro, y por tanto las empresas que operan en estos mercados se han beneficiado de este crecimiento.
Gráfica evolución Exportaciones período 2007-2010
En este gráfico podemos observar que los niveles de exportaciones han alcanzado y superado los niveles anteriores a la crisis. ¿Será ésta una muestra de la recuperación mundial frente a la crisis? Esta evolución muestra a las claras que los mercados exteriores se recuperan y con ellos las empresas españolas que allí operan.

La cotización del € ha alcanzado los niveles más bajos de los últimos 5 años. La debilidad de la euromoneda y la boyante recuperación de la economía estadounidense sugieren la posibilidad de que esta tendencia bajista se mantenga a corto y medio plazo. Esta situación sería tremendamente ventajosa para las empresas exportadoras españolas tras años de competir con una moneda que encarecía sus productos. Puede que el sector exterior alemán apoyado en una imagen país inmaculada y con la mayoría de sus productos posicionados en gamas de calidad alta o media alta, se viese beneficiado por el hecho de poseer una moneda fuerte, pero a las exportaciones españolas, con ciertas dificultades para colocar sus productos en estas gamas han visto mermada su competitividad sistemáticamente por el €.

Los datos muestran el aumento de las cifras tanto en mercados europeos como en mercados extracomunitarios. Es en estos mercados donde se vuelven más competitivos los productos españoles por la devaluación del €. El aumento cercano al 30% de las exportaciones al continente asiático es revelador.
Fuentes:
http://es.finance.yahoo.com/
Como podemos ver en la tabla la tendencia bajista de las exportaciones durante los primeros trimestres de 2008 y 2009 revierte en un fuerte crecimiento durante el mismo período de 2010. Si comparamos los datos entre los meses de marzo de los tres últimos años vemos con claridad como ha evolucionado el mercado de un decrecimiento que ronda el 10% a unas tasas de crecimiento superiores al 20%
Gráfica evolución Exportaciones período 2007-2010
En este gráfico podemos observar que los niveles de exportaciones han alcanzado y superado los niveles anteriores a la crisis. ¿Será ésta una muestra de la recuperación mundial frente a la crisis? Esta evolución muestra a las claras que los mercados exteriores se recuperan y con ellos las empresas españolas que allí operan.
Podemos observar como sectores tan importantes como el alimentario o los bienes de equipo han experimentado crecimentos superiores al 10%. Destaca el incremento de los productos químicos superando el 30% de crecimiento.
Hay otro dato que a mi me invita al optimismo, a riesgo de parecer anticuado en menesteres financieros. No es más ni menos que la devaluación del euro frente al dólar. La gran mayoría de los ‘expertos’ se han apresurado a poner el grito en el cielo ante la devaluación de nuestra orgullosa moneda. Puede ser que esto afecte a economías potentes o a empresas que cobren en dólares y paguen en euros, caso de los tour operadores globales. Pero esta situación no hace sino incrementar la competitividad de los productos producidos en España más allá de las fronteras comunitarias. La continua devaluación del euro durante los primeros meses de este año hace que el precio de venta de los productos españoles se vea reducido mientras que su margen de beneficio sigue manteniéndose intacto.
Gráfica evolución de la cotización del € frente al $ últimos 5 años.

La cotización del € ha alcanzado los niveles más bajos de los últimos 5 años. La debilidad de la euromoneda y la boyante recuperación de la economía estadounidense sugieren la posibilidad de que esta tendencia bajista se mantenga a corto y medio plazo. Esta situación sería tremendamente ventajosa para las empresas exportadoras españolas tras años de competir con una moneda que encarecía sus productos. Puede que el sector exterior alemán apoyado en una imagen país inmaculada y con la mayoría de sus productos posicionados en gamas de calidad alta o media alta, se viese beneficiado por el hecho de poseer una moneda fuerte, pero a las exportaciones españolas, con ciertas dificultades para colocar sus productos en estas gamas han visto mermada su competitividad sistemáticamente por el €.
Tabla evolución exportaciones por países:

Los datos muestran el aumento de las cifras tanto en mercados europeos como en mercados extracomunitarios. Es en estos mercados donde se vuelven más competitivos los productos españoles por la devaluación del €. El aumento cercano al 30% de las exportaciones al continente asiático es revelador.
Las condiciones actuales y venideras del mercado español se presentan terribles para el consumo interno patrio. Pero existen otros mercados, otras economías que presentan mejores horizontes. La coyuntura es inmejorable para que las empresas españolas apuesten por la exportación. Las que lo hacen, apostando más y descubriendo nuevos mercados. Las empresas que no exportan deben empezar a replantearse sus modelos de negocio valorando la posibilidad de que operando sólo en España su competitividad se reduzca comprometiendo su viabilidad.
Algunos ejemplo de sectores que se benefician de una cotización a la baja del €:
- Productores Vinícolas: Las exportaciones de vino aumentaron en el primer bimestre del año un 9,2% en volumen.
- Bienes de Equipo: Incremento del 19%
- Alimentos: Incremento del 5,7%
Fuentes:
- S.G. de Análisis, Estrategia y Evaluación, a partir de datos del Departamento de Aduanas e II.EE. de la Agencia Tributaria y S.G. de Análisis Coyuntural y Previsiones Económicas
- Finance Yahoo: Gráficos.
Enlaces Fuentes:
http://datacomex.comercio.es/http://es.finance.yahoo.com/
Etiquetas:
balanza comercial,
brotes verdes,
comercio exterior,
exportador
viernes, 14 de mayo de 2010
¿Quién dijo crisis?
Si miramos para atrás el mes de mayo de 2010 pasará a la historia como uno de los meses más importantes de este período que estamos viviendo. La crisis pasará, vendrán tiempos mejores y volveremos a comer perdices al albor del crecimiento económico. Pero este momento que estamos viviendo marcará el futuro ya que hoy se están sentando las bases del mañana. Como se sentaron las bases de esta profunda crisis durante la etapa del crecimiento distorsionado, la etapa del ‘España va bien’ y del ‘Milagro español’.
Hoy en día pagamos una dura hipoteca. El estado español ha estado a punto de comprometer su solvencia y hasta la cartera en los mercados financieros. Las causas son diversas pero la grave situación económica provocada por la destrucción del principal motor de la economía patria.
Aquellos fueron días de vino y rosas. Días en que cualquier desmán quedaba solapado en hormigón y ladrillos. La apuesta de los políticos por el desarrollo urbanístico como principal motor relegó a otros sectores productivos a políticas de olvido. En la provincia de Alicante, la cuarta de España en peso dentro del PIB, su tradicional y variada industria fue dejando de ser competitiva en mercados internacionales, pero eso no le importó a nadie. Si se cerraba una fábrica, en seguida se tapaba ese pequeño desastre con una macro urbanización de chalets y campo de golf. Se realizaban numerosas inversiones ruinosas, Terra mítica, Ciudad de la Luz,… Pero no pasaba nada, las cajas valencianas asumían cualquier agujero financiero. El crecimiento cegó a los gestores. Siempre habría clientes dispuestos a invertir en el ladrillo valenciano ergo la CAM y Bancaja siempre tendrían clientes en forma de préstamos hipotecarios. Pero el crecimiento se detuvo y las reglas del juego cambiaron. Las casas dejaron de comprarse, los créditos dejaron de fluir. ¿El huevo o la gallina? El paro aumentó. Descendió el consumo, aumentó la morosidad. Sólo entonces comenzó a cundir el pánico.
El mercado laboral empezó a demostrar que sufría un fuerte problema de elasticidad. La elasticidad se utiliza en economía para medir la capacidad que tienen las cosas para poder adaptarse, fluctuar, es decir variar. Una demanda inelástica es una demanda que no decrece, pero que tampoco crece. La elasticidad del mercado laboral, mejor dicho su inelasticidad, se debe a que el mercado es incapaz de recolocar a los trabajadores que se han quedado en paro o aquellos que aun teniendo trabajo, por la debilidades estructurales de sus sector, deberían ser recolocados.
Una explicación bien sencilla: Si la mayoría de las empresas de un territorio determinado se dedican a un sector en crisis no van a generar empleo, lo van a destruir. Así cuando sus trabajadores acuden al mercado laboral encuentran que ese sector no ofrece más oportunidades y por tanto deben reciclarse. Pero una vez reciclados se encuentran que el resto de la economía no podrá ofrecer, no podrá cubrir toda esa nueva demanda de empleo. No existen suficientes empresas para todos esos parados. Entonces el miedo se instala. Los parados se encuentran con la sensación de que no será nada fácil volver a trabajar. Y dejan de consumir. Este miedo se contagia a los que si tienen trabajo que también dejan de consumir. Y el consumo interno se hunde. ¡Llega la crisis! Las empresas empiezan una guerra de precios desbocada. Y esta guerra de precios va dejando cadáveres por el camino. Empresas que tienen que cerrar por falta de rentabilidad, empresas que reducen plantillas para ganar rentabilidad. Más paro. Más miedo.
El gobierno, como todos los demás, decide tirar de las arcas públicas. Aumenta el gasto: Plan E, ayuda de los 400 €, el FROB, Cheque Bebé,… La factura aumenta. El caso español es delicado, pues mientras otros estados también se gastan la pasta gansa, esos otros estados poseen economías con bases más sólidas, en pocas palabras, no dependían tanto como España del ladrillo. EEUU tiene Silicon Valley, Inglaterra la City, Alemania a sus ingenieros,…
Las arcas españolas las han pasado canutas y esto terminó pagándose en los mercados financieros. La UE temerosa de perder competitividad o a su orgullosa moneda ha acudido al rescate. Y ha exigido medidas drásticas.
No vamos a pararnos a hablar de si hubiésemos tomado esas medidas con anterioridad no habrían sido tan duras porque habrá tiempo para eso. Lo importante ahora son las consecuencias directas de todo este desaguisado.
Primero: Una dura reforma laboral, con plan de austeridad incluido. Veremos qué pasa con el consumo interno cuando baje el poder adquisitivo de aquellos que aun lo tienen.
Segundo: La subida de impuestos. Del impuesto de todos, desde el que vive en una mansión hasta el que vive en una chabola, el IVA. Veremos qué pasa con el consumo interno.
Tercero: La reordenación del mapa de las Cajas. Fusiones, reducciones de plantillas. Prejubilaciones. Más paro. Veremos qué pasa…
Cuarto: La disminución de la inversión pública. Empobrecimiento de la sociedad a nivel servicios. Perdida de competividad del tejido empresarial por falta mejoras en infraestrucruras. Desaparición de empresas que viven y generan empleo dependientes del ente público. A saber, infraestructuras, formación, servicios de limpieza y recogida de basuras, se me ocurren así a bote pronto. Más paro aun. Veremos…
He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir.
Hoy en día pagamos una dura hipoteca. El estado español ha estado a punto de comprometer su solvencia y hasta la cartera en los mercados financieros. Las causas son diversas pero la grave situación económica provocada por la destrucción del principal motor de la economía patria.
Aquellos fueron días de vino y rosas. Días en que cualquier desmán quedaba solapado en hormigón y ladrillos. La apuesta de los políticos por el desarrollo urbanístico como principal motor relegó a otros sectores productivos a políticas de olvido. En la provincia de Alicante, la cuarta de España en peso dentro del PIB, su tradicional y variada industria fue dejando de ser competitiva en mercados internacionales, pero eso no le importó a nadie. Si se cerraba una fábrica, en seguida se tapaba ese pequeño desastre con una macro urbanización de chalets y campo de golf. Se realizaban numerosas inversiones ruinosas, Terra mítica, Ciudad de la Luz,… Pero no pasaba nada, las cajas valencianas asumían cualquier agujero financiero. El crecimiento cegó a los gestores. Siempre habría clientes dispuestos a invertir en el ladrillo valenciano ergo la CAM y Bancaja siempre tendrían clientes en forma de préstamos hipotecarios. Pero el crecimiento se detuvo y las reglas del juego cambiaron. Las casas dejaron de comprarse, los créditos dejaron de fluir. ¿El huevo o la gallina? El paro aumentó. Descendió el consumo, aumentó la morosidad. Sólo entonces comenzó a cundir el pánico.
El mercado laboral empezó a demostrar que sufría un fuerte problema de elasticidad. La elasticidad se utiliza en economía para medir la capacidad que tienen las cosas para poder adaptarse, fluctuar, es decir variar. Una demanda inelástica es una demanda que no decrece, pero que tampoco crece. La elasticidad del mercado laboral, mejor dicho su inelasticidad, se debe a que el mercado es incapaz de recolocar a los trabajadores que se han quedado en paro o aquellos que aun teniendo trabajo, por la debilidades estructurales de sus sector, deberían ser recolocados.
Una explicación bien sencilla: Si la mayoría de las empresas de un territorio determinado se dedican a un sector en crisis no van a generar empleo, lo van a destruir. Así cuando sus trabajadores acuden al mercado laboral encuentran que ese sector no ofrece más oportunidades y por tanto deben reciclarse. Pero una vez reciclados se encuentran que el resto de la economía no podrá ofrecer, no podrá cubrir toda esa nueva demanda de empleo. No existen suficientes empresas para todos esos parados. Entonces el miedo se instala. Los parados se encuentran con la sensación de que no será nada fácil volver a trabajar. Y dejan de consumir. Este miedo se contagia a los que si tienen trabajo que también dejan de consumir. Y el consumo interno se hunde. ¡Llega la crisis! Las empresas empiezan una guerra de precios desbocada. Y esta guerra de precios va dejando cadáveres por el camino. Empresas que tienen que cerrar por falta de rentabilidad, empresas que reducen plantillas para ganar rentabilidad. Más paro. Más miedo.
El gobierno, como todos los demás, decide tirar de las arcas públicas. Aumenta el gasto: Plan E, ayuda de los 400 €, el FROB, Cheque Bebé,… La factura aumenta. El caso español es delicado, pues mientras otros estados también se gastan la pasta gansa, esos otros estados poseen economías con bases más sólidas, en pocas palabras, no dependían tanto como España del ladrillo. EEUU tiene Silicon Valley, Inglaterra la City, Alemania a sus ingenieros,…
Las arcas españolas las han pasado canutas y esto terminó pagándose en los mercados financieros. La UE temerosa de perder competitividad o a su orgullosa moneda ha acudido al rescate. Y ha exigido medidas drásticas.
No vamos a pararnos a hablar de si hubiésemos tomado esas medidas con anterioridad no habrían sido tan duras porque habrá tiempo para eso. Lo importante ahora son las consecuencias directas de todo este desaguisado.
Primero: Una dura reforma laboral, con plan de austeridad incluido. Veremos qué pasa con el consumo interno cuando baje el poder adquisitivo de aquellos que aun lo tienen.
Segundo: La subida de impuestos. Del impuesto de todos, desde el que vive en una mansión hasta el que vive en una chabola, el IVA. Veremos qué pasa con el consumo interno.
Tercero: La reordenación del mapa de las Cajas. Fusiones, reducciones de plantillas. Prejubilaciones. Más paro. Veremos qué pasa…
Cuarto: La disminución de la inversión pública. Empobrecimiento de la sociedad a nivel servicios. Perdida de competividad del tejido empresarial por falta mejoras en infraestrucruras. Desaparición de empresas que viven y generan empleo dependientes del ente público. A saber, infraestructuras, formación, servicios de limpieza y recogida de basuras, se me ocurren así a bote pronto. Más paro aun. Veremos…
He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir.
Coronel Kurtz
Apocalypse Now. 1979
Etiquetas:
FROB,
fusiones,
plan austeridad,
reforma laboral
jueves, 6 de mayo de 2010
Suspenso en Marketing
El mercado de la deuda pública de los países es difícil de entender. Desayunamos cada día con la noticia de que el fantasma griego se abalanza sobre nuestra economía. Y nos preguntamos ¿Cómo es posible? ¿Se pueden comparar la economía de Grecia y la de España? ¿En España se han hecho las cosas como en Grecia? La respuesta a todas estas preguntas es que da igual.
Da igual porque lo que importan no son los hechos o los números, lo que cuenta en este tipo de mercado es la confianza de los inversores. Confianza, es decir, esperanza, intuición, presunción. Una de las acepciones que aparecen en la RAE de confiar dice así: Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa. Los inversores como en el mundo de la bolsa se guían de su intuición, de su olfato para comprar o vender. Y para generar esa confianza no hacen falta sólo cifras. Lo que importa es la opinión que tiene alguien de nosotros mismos, que no nos conoce, para que nos encargue las llaves de su hacienda.
Durante 2009 se puso de moda la palabra sostenibilidad entre los CEO de las compañías con presencia en los mercados bursátiles. La sostenibilidad de sus empresas para seguir aportando valor y beneficios monetarios a sus inversores. Los inversores bursátiles no entienden de banderas sentimentalistas que les unan a las empresas en las que invierten sus ahorros. El único apego sentimental es a sus bonos y a la rentabilidad de estos. Así cualquier rumor, chascarrillo o habladuría que circule por los parqués puede hundir a la empresa de turno, por importante que sea.
Esto mismo pasa con los países, que en el mercado de la deuda pública consiguen financiación a través de la venta de productos financieros. Como todo producto debe saber venderse, debe generar confianza, generar el deseo en el consumidor de comprar. Es decir, Marketing. Esta es la ciencia-herramienta que posiciona los productos, cualesquiera que sea su naturaleza, en el mercado de la forma más atractiva posible para el consumidor.
Entonces si tenemos en cuenta que el encarecimiento de la deuda griega está a 300 puntos porcentuales de la deuda alemana, tomada como referencia; podemos pensar que la deuda patria, sólo 100 puntos porcentuales por encima de la germana, no está en una situación tan mala. Si atendemos al dato de que Grecia falseó durante años sus cuentas para cumplir con los objetivos de la UE mientras nuestra economía lideraba el ‘milagro español’ nos cuesta entender aun más porque los inversores castigan nuestras emisiones públicas así. Pero no hablamos de datos ni cifras, hablamos de sensaciones, de animal spirits, de intuiciones. Sentimientos creados en los inversores que dudan de la sostenibilidad a pesar de la ley de economía sostenible. Cruel juego de palabras que puede poner la imagen de la ministra Salgado a la altura de la del Conde Romamones.
Pero si los datos no son tan malos es que hay otras cosas que hacemos peor. Es proverbial la poca habilidad para vender nuestros productos más allá de nuestras fronteras. Los vinos franceses, sus quesos, los aceites italianos, sus zapatos, su moda… Son sólo algunos ejemplos de lo atrasados que estamos en la cultura de las ventas, del marketing, de la generación de percepciones por encima de las cualidades de los productos.
Un ejemplo es la tardanza en la toma de decisiones en el proceso de concentración del sistema bancario español. Este hecho muestra falta de liderazgo ante un proceso que seguramente resulte ruinoso para las finanzas del gobierno (el coste del FROB y las prejubilaciones masivas previstas) pero que es necesario para revitalizar la competitividad del sector. Porque no son la alta tasa de paro u otros los fantasmas que espantan a los inversores. Lo que de verdad les asusta es el elevado déficit fiscal. Así, atendiendo a términos marketinianos, todo comunica, hacer cosas o no hacerlas. Tomar decisiones o no tomarlas, transmite a nuestro público objetivo señales que interpreta de forma individual o colectiva. Y aquí nos encontramos con el punto de inflexión o punto de no retorno. Si el colectivo imaginario deduce que el gobierno no está tomando las decisiones adecuadas, aunque las tome, la única verdad será que no se están tomando esas medidas. Y por tanto los inversores tomarán las de Villadiego con sus ahorros en los bolsillos en busca de mercados que ofrezcan mayor seguridad.
Da igual porque lo que importan no son los hechos o los números, lo que cuenta en este tipo de mercado es la confianza de los inversores. Confianza, es decir, esperanza, intuición, presunción. Una de las acepciones que aparecen en la RAE de confiar dice así: Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa. Los inversores como en el mundo de la bolsa se guían de su intuición, de su olfato para comprar o vender. Y para generar esa confianza no hacen falta sólo cifras. Lo que importa es la opinión que tiene alguien de nosotros mismos, que no nos conoce, para que nos encargue las llaves de su hacienda.
Durante 2009 se puso de moda la palabra sostenibilidad entre los CEO de las compañías con presencia en los mercados bursátiles. La sostenibilidad de sus empresas para seguir aportando valor y beneficios monetarios a sus inversores. Los inversores bursátiles no entienden de banderas sentimentalistas que les unan a las empresas en las que invierten sus ahorros. El único apego sentimental es a sus bonos y a la rentabilidad de estos. Así cualquier rumor, chascarrillo o habladuría que circule por los parqués puede hundir a la empresa de turno, por importante que sea.
Esto mismo pasa con los países, que en el mercado de la deuda pública consiguen financiación a través de la venta de productos financieros. Como todo producto debe saber venderse, debe generar confianza, generar el deseo en el consumidor de comprar. Es decir, Marketing. Esta es la ciencia-herramienta que posiciona los productos, cualesquiera que sea su naturaleza, en el mercado de la forma más atractiva posible para el consumidor.
Entonces si tenemos en cuenta que el encarecimiento de la deuda griega está a 300 puntos porcentuales de la deuda alemana, tomada como referencia; podemos pensar que la deuda patria, sólo 100 puntos porcentuales por encima de la germana, no está en una situación tan mala. Si atendemos al dato de que Grecia falseó durante años sus cuentas para cumplir con los objetivos de la UE mientras nuestra economía lideraba el ‘milagro español’ nos cuesta entender aun más porque los inversores castigan nuestras emisiones públicas así. Pero no hablamos de datos ni cifras, hablamos de sensaciones, de animal spirits, de intuiciones. Sentimientos creados en los inversores que dudan de la sostenibilidad a pesar de la ley de economía sostenible. Cruel juego de palabras que puede poner la imagen de la ministra Salgado a la altura de la del Conde Romamones.
Pero si los datos no son tan malos es que hay otras cosas que hacemos peor. Es proverbial la poca habilidad para vender nuestros productos más allá de nuestras fronteras. Los vinos franceses, sus quesos, los aceites italianos, sus zapatos, su moda… Son sólo algunos ejemplos de lo atrasados que estamos en la cultura de las ventas, del marketing, de la generación de percepciones por encima de las cualidades de los productos.
Un ejemplo es la tardanza en la toma de decisiones en el proceso de concentración del sistema bancario español. Este hecho muestra falta de liderazgo ante un proceso que seguramente resulte ruinoso para las finanzas del gobierno (el coste del FROB y las prejubilaciones masivas previstas) pero que es necesario para revitalizar la competitividad del sector. Porque no son la alta tasa de paro u otros los fantasmas que espantan a los inversores. Lo que de verdad les asusta es el elevado déficit fiscal. Así, atendiendo a términos marketinianos, todo comunica, hacer cosas o no hacerlas. Tomar decisiones o no tomarlas, transmite a nuestro público objetivo señales que interpreta de forma individual o colectiva. Y aquí nos encontramos con el punto de inflexión o punto de no retorno. Si el colectivo imaginario deduce que el gobierno no está tomando las decisiones adecuadas, aunque las tome, la única verdad será que no se están tomando esas medidas. Y por tanto los inversores tomarán las de Villadiego con sus ahorros en los bolsillos en busca de mercados que ofrezcan mayor seguridad.
martes, 4 de mayo de 2010
¿Exportamos?
De los datos macroeconómicos que arrojan los primeros meses de este convulso 2010 podemos extraer conclusiones más que jugosas. Para el período de enero y febrero de este año, el mismo período en el que el paro ha alcanzado cifras históricas, la exportación alicantina ha sufrido un incremento de un 4,4%.
Alicante es una provincia con una economía sólida, por lo menos lo era, con varios problemas estructurales. Por ejemplo la excesiva dependencia de la construcción o el turismo. Pero al mismo tiempo siempre ha existido una proverbial y ancestral costumbre por el comercio exterior. Como lo demuestra que en los años 80 representase el 25% del PIB de la época. Durante años no se prestó la suficiente atención a la crisis del sector, emergencia del sudeste asiático, problemas de competitividad vía precio,... Se cerraban las fábricas y rápidamente se construían edificios o urbanizaciones de chalés en la zona, enterrando este problema en hormigón. Hoy en día este sector supone más o menos el 10% del PIB provincial. Pero es el único sector que expresa crecimiento en estos tiempo turbulentos y el que mayores expectativas de crecimiento a medio plazo oferta. Es, y ha sido, ejemplar el aporte a la economía alicantina de sectores como el calzado, el hortofrutícola, la industria textil o el hábitat que durante años han aportado riqueza a nuestra provincia. A pesar de los datos, que reflejan un peso importante en el devenir económico, existen problemas estructurales que han lastrado la competitividad de esas empresas allende los mares.
Es elocuente el hecho de que sólo 2.000 empresas, el 99% de ellas PYMES, formen la base exportadora alicantina. Esta cifra supone que sólo el 1,5% del tejido empresarial de la provincia exporte.
Estas cifras, curiosas cuanto menos, reflejan que el sector se enfrenta a deficiencias estructurales que vienen de lejos. Estas pasan por el bajo contenido tecnológico de nuestras exportaciones, el 19,7% son de bajo contenido y el 22,8% de contenido medio-bajo. El problema reside en que estos productos disfrutaban de ventajas competitivas vía precios que hoy no poseen por la pujanza del sudeste asiático. Por lo tanto podemos entender que casi la mitad del sector exportador alicantino no puede competir. ¿Cómo se soluciona esto? Ya que no se va a devaluar el euro. Apostar por mejorar las infraestructuras, Alicante posee una situación logística privilegiada en el mediterráneo. Mejorar la productividad de estas empresas, sin perder de vista las deslocalizaciones productivas que tan bien han hecho muchas empresas zapateras. Aumentar el valor de nuestros productos justificando su precio más elevado mediante el posicionamiento de la marca en un sector de gama elevada. Y una medida novedosa pero que puede suponer la clave, deducciones en el impuesto de sociedades o en los seguros sociales de aquellas empresas que declaren actividad exportadora. Fomentando tal actividad vía impulso fiscal. Penando la falta de valentía y primando al emprendedor.
A parte de estas medidas para mejorar la competitividad de las que ya exportan, existe la necesidad primorosa de que más empresas aborden esta aventura. El hecho de que el 99% de las empresas exportadoras sean PYMES invita a pensar que cualquier empresa alicantina por pequeña que sea tiene su espacio en el mercado global.
La provincia debe asentar las bases de los sectores ya internacionalizados, pero debe apoyar el desarrollo de otros sectores, cuyas cifras exteriores son ridículas. Sectores como el de Tecnología de la Información, con un fuerte desarrollo dentro de la comunidad, no llega al 1% del total de las exportaciones provinciales; las industrias culturales, los estudios de la ciudad de la luz, tampoco llegan al 1%. Y así podríamos seguir.
Pero exportar no es solo vender productos en otros países. También podemos exportar servicios. El haber vivido años de prosperidad sin par aporta a la provincia un valor muy importante. El know-how aportado a muchos sectores por la febril actividad económica de los últimos 20 años. El objetivo de la exportación de este servicio debe dirigirse a países menos desarrollados que España. Un ejemplo: La capacidad y los conocimientos adquiridos por todos los trabajadores del sector de la construcción es un bien por el que países que carecen de él, pero con perspectivas de crecimiento, pagarían, o están pagando, a muy buen precio. Los ejemplos más claros están en Marruecos y Argelia. Países con perspectivas de desarrollo urbanístico muy grandes y métodos de construcción que aquí consideramos desfasados.
Muchas empresas alicantinas ya han empezado a trasladar sus bases de operaciones más allá del estrecho. Otras, en una situación financiera más delicada, han encontrado soluciones a su solvencia vendiendo a estos países maquinaria y herramienta desfasada o en desuso. Pero no son solo las empresas quienes pueden hacer ese pequeño viaje. Los trabajadores de la construcción, sobretodo cualificados y con experiencia, son altamente demandados en estos países. Teniendo en cuenta como está el panorama laboral del sector en la provincia no es desdeñable la oportunidad que se ofrece en estos países. Es cierto que existe la barrera idiomática, pero ésta es fácil de superar con formación y ganas.
Además ¿Quién dijo que esto sería fácil? Lo importante es que siguen apareciendo oportunidades.
Alicante es una provincia con una economía sólida, por lo menos lo era, con varios problemas estructurales. Por ejemplo la excesiva dependencia de la construcción o el turismo. Pero al mismo tiempo siempre ha existido una proverbial y ancestral costumbre por el comercio exterior. Como lo demuestra que en los años 80 representase el 25% del PIB de la época. Durante años no se prestó la suficiente atención a la crisis del sector, emergencia del sudeste asiático, problemas de competitividad vía precio,... Se cerraban las fábricas y rápidamente se construían edificios o urbanizaciones de chalés en la zona, enterrando este problema en hormigón. Hoy en día este sector supone más o menos el 10% del PIB provincial. Pero es el único sector que expresa crecimiento en estos tiempo turbulentos y el que mayores expectativas de crecimiento a medio plazo oferta. Es, y ha sido, ejemplar el aporte a la economía alicantina de sectores como el calzado, el hortofrutícola, la industria textil o el hábitat que durante años han aportado riqueza a nuestra provincia. A pesar de los datos, que reflejan un peso importante en el devenir económico, existen problemas estructurales que han lastrado la competitividad de esas empresas allende los mares.
Es elocuente el hecho de que sólo 2.000 empresas, el 99% de ellas PYMES, formen la base exportadora alicantina. Esta cifra supone que sólo el 1,5% del tejido empresarial de la provincia exporte.
Estas cifras, curiosas cuanto menos, reflejan que el sector se enfrenta a deficiencias estructurales que vienen de lejos. Estas pasan por el bajo contenido tecnológico de nuestras exportaciones, el 19,7% son de bajo contenido y el 22,8% de contenido medio-bajo. El problema reside en que estos productos disfrutaban de ventajas competitivas vía precios que hoy no poseen por la pujanza del sudeste asiático. Por lo tanto podemos entender que casi la mitad del sector exportador alicantino no puede competir. ¿Cómo se soluciona esto? Ya que no se va a devaluar el euro. Apostar por mejorar las infraestructuras, Alicante posee una situación logística privilegiada en el mediterráneo. Mejorar la productividad de estas empresas, sin perder de vista las deslocalizaciones productivas que tan bien han hecho muchas empresas zapateras. Aumentar el valor de nuestros productos justificando su precio más elevado mediante el posicionamiento de la marca en un sector de gama elevada. Y una medida novedosa pero que puede suponer la clave, deducciones en el impuesto de sociedades o en los seguros sociales de aquellas empresas que declaren actividad exportadora. Fomentando tal actividad vía impulso fiscal. Penando la falta de valentía y primando al emprendedor.
A parte de estas medidas para mejorar la competitividad de las que ya exportan, existe la necesidad primorosa de que más empresas aborden esta aventura. El hecho de que el 99% de las empresas exportadoras sean PYMES invita a pensar que cualquier empresa alicantina por pequeña que sea tiene su espacio en el mercado global.
La provincia debe asentar las bases de los sectores ya internacionalizados, pero debe apoyar el desarrollo de otros sectores, cuyas cifras exteriores son ridículas. Sectores como el de Tecnología de la Información, con un fuerte desarrollo dentro de la comunidad, no llega al 1% del total de las exportaciones provinciales; las industrias culturales, los estudios de la ciudad de la luz, tampoco llegan al 1%. Y así podríamos seguir.
Pero exportar no es solo vender productos en otros países. También podemos exportar servicios. El haber vivido años de prosperidad sin par aporta a la provincia un valor muy importante. El know-how aportado a muchos sectores por la febril actividad económica de los últimos 20 años. El objetivo de la exportación de este servicio debe dirigirse a países menos desarrollados que España. Un ejemplo: La capacidad y los conocimientos adquiridos por todos los trabajadores del sector de la construcción es un bien por el que países que carecen de él, pero con perspectivas de crecimiento, pagarían, o están pagando, a muy buen precio. Los ejemplos más claros están en Marruecos y Argelia. Países con perspectivas de desarrollo urbanístico muy grandes y métodos de construcción que aquí consideramos desfasados.
Muchas empresas alicantinas ya han empezado a trasladar sus bases de operaciones más allá del estrecho. Otras, en una situación financiera más delicada, han encontrado soluciones a su solvencia vendiendo a estos países maquinaria y herramienta desfasada o en desuso. Pero no son solo las empresas quienes pueden hacer ese pequeño viaje. Los trabajadores de la construcción, sobretodo cualificados y con experiencia, son altamente demandados en estos países. Teniendo en cuenta como está el panorama laboral del sector en la provincia no es desdeñable la oportunidad que se ofrece en estos países. Es cierto que existe la barrera idiomática, pero ésta es fácil de superar con formación y ganas.
Además ¿Quién dijo que esto sería fácil? Lo importante es que siguen apareciendo oportunidades.
Etiquetas:
calzado,
comercio exterior,
economia alicantina,
exportador,
industria
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


